Fuente: Prensa Latina.

Imagen activa

Bangkok, 5 mar (PL) La restricción de un voto secreto que enmascara el interés comercial tras supuestos esfuerzos ecologistas, destaca entre los desafíos de la convención mundial sobre comercio de especies amenazadas que prosigue hoy en esta capital. Voces críticas advierten que muchas delegaciones participantes en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) se amparan en el voto secreto para ocultar sus verdaderos intereses.

Por ello los activistas promueven el voto abierto, que hará más transparente el proceso y permitirá conocer la postura de cada cual respecto al tema de la conservación.

“Cites debería ser un organismo transparente, pero el sufragio secreto fue más fácil de implementar a instancias de ciertas partes que quieren que se desconozca su voto”, denunció Mark Jones, de Humane Society International.

“Apoyamos una creciente transparencia, para que las partes puedan rendir cuentas”, agregó el delegado, que participa en esta edición del evento donde se reúnen representantes de 178 países.

Cites es un acuerdo entre delegaciones gubernamentales para licenciar el comercio de especies, pero la toma de decisiones está arraigada en los intereses políticos y económicos de los países miembros.

En la reunión, descrita este año como la más crítica de su historia, los delegados tomarán decisiones cruciales en cuanto a los planes de protección a elefantes y rinocerontes.

La Convención, firmada en Washington en marzo de 1973, intenta regular el comercio de flora y fauna silvestres que prosperaba por aquella época, y protege actualmente a unos 35 mil animales y plantas.

Según los expertos, desde que Cites entró en vigor en 1975, las importaciones globales legítimas de productos silvestres han ascendido a más de 300 mil millones de dólares anuales.